Ha de volver la esperanza.
Nos ha de abrigar,
besarnos las frente
cambiar las mentes,
sanar al hombre
y mostrar qué puede hacer.
Ha de volver la esperanza.
Ha de golpear con toda su rabia
y devolvernos la fe.
Ha de volver la esperanza.
Ha de iluminar las calles desiertas.
Ha de avivar las cenizas
del desengaño que nos legó.
Demostrarnos su fuerza,
secarnos las lágrimas
de impotencia y conquistar
nuestra fe.
La nueva confianza ha de suceder,
en justa venganza, a tanto terror.
Jerusalén.
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